Llega el otoño y esta práctica es la más solicitada en nuestros consultorios.
La función del peeling es mejorar la apariencia de la piel, eliminar las células anucleadas que se encuentran en la capa córnea y favorecer a la renovación celular. Dentro de ellos, los realizados con mayor frecuencia son enfocados en combatir los signos del envejecimiento, las alteraciones pigmentarias y las secuelas del acné.
Los peelings a nivel cosmético son métodos muy seguros, con poco tiempo de recuperación, la piel en horas puede maquillarse y el paciente hace vida social y laboral en una forma normal. Es por ello que son tan utilizados en nuestro medio.
Es importante preparar bien la piel antes de programar esta práctica, para eso, sesiones previas de humectación es lo más indicado.

Para realzar el resultado del peeling que hacemos en el consultorio, es fundamental indicar un tratamiento domiciliario para preparar la piel durante 15/20 días previos a la práctica. Esta preparación puede efectuarse mediante la utilización de formulaciones que contengan alfahidroxiácidos (glicólico, mandélico, láctico), ácidos lactobiónico o gluconolactona hasta un 6 u 8%, junto a sustancias que promuevan la humectación. Cada uno de los productos domiciliarios indicados, como el tratamiento de peeling en el consultorio, estarán fundamentados en la problemática a tratar, teniendo en cuenta parámetros importantes como: la sensibilidad del paciente, el biotipo, el fototipo y la afección a tratar y/o corregir en forma personal.
El objetivo de todo peeling es dinamizar el tejido en donde se realiza la práctica, dependiendo de los productos químicos utilizados (ácidos y enzimas), factores físicos (particulados, microdermoabrasión) y sus combinaciones, se obtendrá una piel mucho más luminosa, suave; disminución hiperpigmentaciones, arrugas superficiales, atenuando las más profundas.
Todo tratamiento de peeling es efectivo, el secreto se encuentra en realizar un diagnóstico adecuado de la piel para la elección correcta de la práctica.


