
Glosario de activos
Ácidos y exfoliantes químicos
Ácido ferúlico
Antioxidante derivado de paredes celulares vegetales. Neutraliza radicales libres y protege contra los efectos de la radiación UV. Además, potencia la estabilidad y eficacia de otros antioxidantes como la vitamina C y E. Es ideal en fórmulas antiedad y de fotoprotección.
Ácido fítico
Antioxidante de origen vegetal presente en cereales y semillas. Actúa como quelante, atrapando metales pesados que generan radicales libres, lo que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro. Además, regula la producción de melanina, siendo útil en tratamientos despigmentantes para mejorar el tono de la piel y reducir manchas oscuras.
Ácido glicólico (AHA)
Exfoliante químico derivado de la caña de azúcar. Por su bajo peso molecular, penetra fácilmente en la piel, promoviendo la renovación celular. Su uso regular mejora la textura, suaviza líneas finas, estimula la síntesis de colágeno y favorece un tono más luminoso y uniforme. Recomendado en pieles con fotoenvejecimiento, opacidad o marcas de acné.
Ácido kójico
Ingrediente despigmentante derivado de la fermentación de hongos. Inhibe la tirosinasa, enzima clave en la producción de melanina, reduciendo manchas, melasma e hiperpigmentaciones. Además, aporta cierta acción antioxidante. Es más suave que otros despigmentantes, aunque puede causar irritación en pieles sensibles si no se combina con activos calmantes.
Ácido láctico (AHA)
Exfoliante suave derivado de la fermentación de la leche. A diferencia del glicólico, tiene un tamaño molecular mayor, por lo que penetra más lentamente y resulta más tolerado en pieles sensibles. Favorece la eliminación de células muertas, hidrata gracias a su capacidad de atraer agua y mejora la luminosidad de la piel. Ideal para piel seca o apagada.
Ácido lactobiónico (PHA)
Exfoliante de nueva generación, más suave que los AHA. Su estructura molecular grande evita irritaciones, lo que lo hace apto para piel sensible o con rosácea. Además de exfoliar de forma ligera, hidrata intensamente y ofrece una fuerte acción antioxidante, protegiendo contra el daño ambiental.
Ácido linoleico (Omega-6)
Ácido graso esencial presente en aceites vegetales como el de uva o girasol. Refuerza la barrera cutánea, mejora la hidratación y ayuda a regular la producción de sebo. Es muy beneficioso para pieles grasas y con tendencia acneica, ya que su déficit se asocia a poros obstruidos y brotes de acné.
Ácido lipoico
Potente antioxidante universal, soluble tanto en agua como en grasa. Neutraliza radicales libres, protege contra el estrés oxidativo y potencia la acción de otros antioxidantes como la vitamina C y E. También ayuda a mejorar la luminosidad y elasticidad de la piel. Recomendado en rutinas antiedad y de prevención del daño solar.
Ácido mandélico (AHA)
Exfoliante derivado de las almendras amargas. Tiene un tamaño molecular grande, lo que le confiere una penetración más lenta y suave, ideal para piel sensible o con tendencia al enrojecimiento. Mejora la textura de la piel, regula la pigmentación y es útil en tratamientos de acné e hiperpigmentación.
Ácido pantoténico (Vitamina B5)
Vitamina del complejo B con gran poder hidratante y calmante. Favorece la reparación de la barrera cutánea, acelera la cicatrización de heridas menores y calma irritaciones. Se usa ampliamente en fórmulas para piel seca, sensible, enrojecida o después de procedimientos dermatológicos.
Ácido pirrolidín carboxílico (PCA)
Componente natural del Factor de Hidratación Natural (NMF). Su función principal es retener agua en la epidermis, manteniendo la piel flexible y con un aspecto saludable. Se utiliza en cosmética como humectante, especialmente en fórmulas para piel seca o deshidratada.
Ácido poliglutámico
Polímero de origen natural que tiene la capacidad de retener hasta cuatro veces más agua que el ácido hialurónico. Forma una película ligera sobre la piel que evita la pérdida de agua transepidérmica, mejorando la hidratación profunda y prolongada. Es muy útil en piel seca, deshidratada o expuesta a climas extremos.
Ácido salicílico (BHA)
Exfoliante liposoluble derivado de la corteza de sauce. Penetra en los poros, disolviendo el exceso de sebo y células muertas. Es especialmente eficaz en piel grasa y con tendencia acneica, ya que reduce la obstrucción de poros y la formación de comedones. Además, tiene propiedades antiinflamatorias que calman las lesiones de acné.
Ácido tartárico (AHA)
Exfoliante derivado de la uva y presente en el vino. Ayuda a eliminar células muertas y a mejorar la textura de la piel. Suele utilizarse en combinación con otros AHA para potenciar su efecto exfoliante. Además, posee propiedades antioxidantes que colaboran en la protección contra el envejecimiento.
Ácido tranexámico
Ingrediente despigmentante que inhibe la producción de melanina y reduce la inflamación. Muy utilizado en el tratamiento del melasma, manchas oscuras e hiperpigmentación postinflamatoria. Además, puede ayudar a disminuir el enrojecimiento. Suele usarse en combinación con niacinamida, vitamina C o retinoides.
Ácidos grasos
Moléculas fundamentales para la integridad de la barrera cutánea. Favorecen la hidratación, la elasticidad y la protección contra agresores externos. Algunos, como el linoleico, son esenciales para el equilibrio de pieles grasas y acneicas. Se encuentran en aceites vegetales y mantecas.
Alfahidroxiácidos (AHA’s)
Familia de ácidos exfoliantes hidrosolubles (como glicólico, láctico, málico, tartárico). Eliminan células muertas, estimulan la renovación celular y mejoran la luminosidad y textura de la piel. Son ideales para tratar piel opaca, envejecida o con manchas.
Beta-hidroxiácidos (BHA’s)
Grupo de exfoliantes liposolubles, siendo el más conocido el ácido salicílico. Actúan en el interior de los poros, reduciendo el exceso de grasa y previniendo la formación de acné. Ideales para piel grasa, con poros dilatados o tendencia acneica.
Ectoína
Es una molécula natural producida por microorganismos extremófilos que viven en ambientes hostiles. En cosmética, actúa como osmoprotector, protegiendo las células frente al estrés oxidativo, la deshidratación y la radiación UV. Favorece la estabilidad de la barrera cutánea, reduce la inflamación y mejora la hidratación, por lo que se usa en productos antiage y calmantes.
Polihidroxiácidos (PHA’s)
Exfoliantes de última generación, con moléculas más grandes que los AHA. Exfolian suavemente sin causar irritación, aportan hidratación y tienen propiedades antioxidantes. Son la mejor opción para piel sensible, seca o con afecciones como rosácea.
Polideoxinucleótido (PDRN)
Conjunto de fragmentos de ADN derivados principalmente de salmón. Actúa estimulando la producción de colágeno y elastina, promoviendo la reparación celular, mejorando la elasticidad y la hidratación cutánea. Otorga firmeza y luminosidad. Es frecuente en tratamientos antiage y post-procedimiento por su capacidad para acelerar la cicatrización y restaurar la barrera cutánea.
Aceites y mantecas
Aceite de abisinia
Aceite ligero derivado de la planta Crambe abyssinica. Tiene una estructura única rica en ácidos grasos insaturados que lo hacen muy estable a la oxidación. Aporta nutrición intensa sin sensación grasa, dejando la piel suave y sedosa. Fortalece la barrera cutánea y mejora la elasticidad. En el cabello, proporciona brillo y ayuda a controlar el frizz.
Aceite de almendras
Rico en ácidos grasos esenciales, vitamina E y antioxidantes. Nutre en profundidad, suaviza y calma la piel, siendo ideal para piel seca, irritada o sensible. También se utiliza en masajes por su acción emoliente y relajante. En el cabello, ayuda a recuperar suavidad y prevenir la sequedad del cuero cabelludo.
Aceite de argán
Conocido como “oro líquido de Marruecos”, rico en vitamina E, ácidos grasos esenciales y antioxidantes. Nutre y repara la piel, mejora la elasticidad y aporta luminosidad. Tiene efecto antiarrugas y regenerante, además de fortalecer uñas y cabello. Muy utilizado en rutinas antiedad y en cosmética capilar.
Aceite de cártamo
Fuente de ácido linoleico (Omega-6), favorece la regeneración celular y fortalece la barrera de la piel. Ayuda a retener la humedad, mejorando la elasticidad y reduciendo la resequedad. También regula la producción de sebo, siendo beneficioso para pieles grasas o con tendencia acneica.
Aceite de coco
Rico en triglicéridos, ácido láurico y vitamina E. Tiene propiedades emolientes, nutritivas y antimicrobianas. Protege contra la pérdida de agua transepidérmica, suavizando la piel. En cosmética capilar se usa como tratamiento nutritivo para cabello seco o dañado, aunque en piel grasa puede resultar comedogénico.
Aceite de damasco (o de hueso de albaricoque)
Ligero y de rápida absorción, rico en vitaminas A y E. Hidrata, suaviza y mejora la luminosidad de la piel sin dejar sensación grasa. Ideal para piel sensible o madura, ya que ayuda a revitalizarla y reducir signos de cansancio. También se emplea en masajes por su textura suave.
Aceite de jojoba
En realidad es una cera líquida muy similar al sebo humano. Regula la producción de grasa, hidrata sin obstruir los poros y equilibra la piel grasa y acneica. También protege y suaviza la piel seca. En el cabello, aporta brillo y ayuda a controlar el exceso de sebo en el cuero cabelludo.
Aceite de marula
Ligero, rico en antioxidantes, vitamina C y ácidos grasos. Protege contra el daño oxidativo, hidrata profundamente y calma la piel sensible. Es muy apreciado en cosmética premium por su capacidad de mejorar la firmeza y luminosidad de la piel sin dejar sensación grasa.
Aceite de macadamia
Contiene ácido palmitoleico, similar al sebo de la piel, lo que lo hace altamente compatible. Nutre, regenera y calma pieles secas, sensibles o maduras. También ayuda a restaurar la elasticidad y proteger contra la deshidratación. En cabello seco o dañado, aporta suavidad y brillo.
Aceite de oliva
Rico en polifenoles, escualeno y vitamina E. Nutre en profundidad, protege contra la oxidación y fortalece la barrera cutánea. Muy útil en piel seca, agrietada o expuesta a agresores externos. En el cabello, hidrata y repara puntas abiertas.
Aceite de onagra
Fuente de ácido gamma-linolénico (GLA), un ácido graso con propiedades antiinflamatorias. Ayuda a mejorar la elasticidad de la piel y aliviar problemas como eccema o dermatitis. También se utiliza en suplementos y cosméticos antiedad.
Aceite de palma rosa
Aceite esencial con propiedades regeneradoras y equilibrantes. Ayuda a mantener la piel hidratada, con un efecto calmante y purificante. También se utiliza en aromaterapia por su aroma floral y relajante.
Aceite de ricino
Espeso y nutritivo, rico en ácido ricinoleico. Tiene propiedades emolientes, humectantes y antimicrobianas. Se utiliza para fortalecer cejas, pestañas y cabello, además de mejorar la hidratación de piel seca y agrietada. También puede ayudar a reducir la inflamación en piel irritada.
Aceite de rosa mosqueta
Extraído de las semillas de la Rosa rubiginosa, es rico en ácidos grasos esenciales y vitamina A. Tiene gran poder regenerador y cicatrizante, ayudando a atenuar cicatrices, estrías y manchas. Mejora la elasticidad, nutre en profundidad y es un aliado en tratamientos antiedad.
Aceite de sésamo
Rico en vitamina E y antioxidantes. Nutre, protege y tiene propiedades regeneradoras. Además, aporta un ligero efecto antibacteriano y antiinflamatorio, siendo útil en pieles con tendencia a la irritación.
Aceite de uva
Extraído de las semillas de la uva, es rico en polifenoles y ácido linoleico. Tiene propiedades antioxidantes, regenerantes y astringentes. Refuerza la barrera cutánea, mejora la elasticidad y combate los radicales libres. Su textura ligera lo hace adecuado para piel grasa y con tendencia acneica.
Aceites esenciales
Concentrados aromáticos de origen vegetal obtenidos por destilación o prensado. Poseen diferentes propiedades según la planta: calmantes (lavanda, manzanilla), purificantes (tea tree, eucalipto), energizantes (cítricos), entre otros. En cosmética se emplean en bajas concentraciones por su alta potencia. Además de su acción sobre la piel, se utilizan en aromaterapia por su efecto emocional.
Aceites vegetales
Aceites obtenidos de semillas, frutos o flores (almendra, jojoba, oliva, marula, etc.). Aportan ácidos grasos, vitaminas y antioxidantes, nutriendo, protegiendo e hidratando la piel. Cada uno tiene propiedades específicas: algunos son más nutritivos, otros antioxidantes o reguladores del sebo. Son la base de muchos cosméticos naturales.
Manteca de karité
Grasa vegetal extraída de las nueces del árbol Vitellaria paradoxa. Rica en triglicéridos, vitamina A y E. Altamente nutritiva, protege la piel de la deshidratación, mejora la elasticidad y calma irritaciones. Es ideal para piel seca, zonas ásperas (codos, rodillas, talones) y labios. En el cabello, nutre profundamente y reduce el encrespamiento.
Aceites, mantecas, extractos lipídicos y emolientes
Aceite de damasco
Extraído de los núcleos de albaricoque, contiene ácidos grasos y vitamina E. Hidrata, nutre y suaviza la piel, mejorando elasticidad y brillo. Ideal para piel sensible o madura.
Aceite de uva (semilla)
Ligero, rico en antioxidantes y ácidos grasos esenciales. Hidrata, fortalece la barrera cutánea y tiene efecto antiinflamatorio. Favorece la elasticidad y la luminosidad.
Aceites esenciales (bergamota, lavanda, lemongrass, tea tree, etc.)
Concentrados aromáticos con propiedades específicas: calmantes, purificantes, tonificantes, estimulantes o antioxidantes. Se utilizan en pequeñas cantidades por su potencia y volatilidad.
Argán
Aceite rico en vitamina E, ácidos grasos y antioxidantes. Nutre, suaviza y protege la piel y el cabello. Mejora elasticidad, calma irritaciones y aporta brillo.
Cacao (manteca)
Rica en lípidos y antioxidantes. Nutre, suaviza y protege la piel, aportando elasticidad y firmeza. También se usa en labios y productos corporales.
Cera de abeja
Emoliente natural que forma una barrera protectora, reteniendo humedad y suavizando la piel. También tiene propiedades calmantes y cicatrizantes.
Escualano / escualeno
Aceite derivado de plantas u oliva. Ligero y no comedogénico, hidrata profundamente, mejora elasticidad y fortalece la barrera cutánea sin dejar sensación grasa.
Jojoba
Cera líquida similar al sebo humano. Hidrata, equilibra la producción de grasa y protege la barrera cutánea. Muy utilizada en pieles sensibles y productos capilares.
Macadamia
Aceite con alta afinidad cutánea, rico en ácido palmitoleico. Hidrata profundamente, regenera piel seca o madura y aporta suavidad sin sensación grasa.
Manteca de karité
Rica en ácidos grasos, vitaminas A y E. Nutre intensamente, protege de la deshidratación, suaviza y regenera la piel. Ideal para piel seca, madura o irritada.
Marula
Aceite ligero, antioxidante y rico en ácidos grasos esenciales. Nutre, hidrata y aporta elasticidad, siendo útil en pieles sensibles o deshidratadas.
Óleos herbáceos y aceites esenciales
Extractos lipídicos que aportan nutrición, protección y propiedades terapéuticas (antioxidantes, calmantes, purificantes). Se usan en piel y cabello según la función del aceite o esencia.
Onagra (aceite de prímula)
Rico en ácido gamma-linolénico (GLA). Hidrata, calma inflamaciones y mejora elasticidad. Muy útil en pieles secas, maduras o con irritaciones.
Óleo de zanahoria
Aceite vegetal rico en betacaroteno y antioxidantes. Nutre, ilumina y protege la piel frente al daño oxidativo. También aporta un ligero tono dorado natural.
Pulpa de arándanos, frutas y semillas oleaginosas
Ricas en antioxidantes, ácidos grasos y vitaminas. Nutren, protegen y revitalizan la piel, aportando luminosidad y acción antiedad.
Triglicéridos y liposomas
Activos emolientes y vehículos que retienen agua, transportan nutrientes y mejoran la penetración de otros activos. Mantienen hidratación y suavidad de la piel.
Extractos vegetales, frutas y hierbas
Albahaca
Hierba aromática con acción purificante, calmante y antioxidante. Refresca y revitaliza la piel, además de equilibrar pieles grasas o con tendencia acneica.
Aloe vera
Planta suculenta rica en polisacáridos, vitaminas y minerales. Tiene propiedades calmantes, hidratantes y cicatrizantes. Es muy utilizada para aliviar irritaciones, quemaduras solares y enrojecimientos. Favorece la regeneración celular y es adecuada para todo tipo de piel, incluso sensible.
Ananá (piña)
Contiene bromelina, una enzima con acción exfoliante enzimática que ayuda a eliminar células muertas sin irritar. Además, aporta luminosidad y tiene propiedades antiinflamatorias.
Arándanos
Fruto rico en vitamina C, antocianinas y flavonoides. Tienen acción antioxidante, iluminadora y protectora contra el fotoenvejecimiento. También ayudan a reforzar los capilares, por lo que son útiles en tratamientos para ojeras y piel con cuperosis.
Arroz
Contiene vitaminas del grupo B, minerales y antioxidantes. Su extracto suaviza, ilumina y ayuda a unificar el tono de la piel. Tradicionalmente, el agua de arroz se ha usado en Asia para mejorar la suavidad y elasticidad de la piel.
Avena
Cereal con alto contenido en beta-glucanos, lípidos y proteínas. Tiene propiedades calmantes, hidratantes y protectoras, formando una barrera que retiene la humedad. Ideal para piel sensible, seca o con tendencia a la irritación. Se utiliza en cremas, jabones y baños terapéuticos.
Banana
Fuente de potasio, vitaminas y azúcares naturales que hidratan y suavizan la piel. Se utiliza en mascarillas nutritivas para piel seca y en cosmética capilar por su capacidad de mejorar la elasticidad.
Bardana
Planta utilizada tradicionalmente para el tratamiento de piel grasa y acneica. Tiene propiedades purificantes, antibacterianas y sebo-reguladoras. Ayuda a mejorar la apariencia de piel con imperfecciones.
Blueberry (arándano azul)
Similar a los arándanos comunes, destaca por su alta concentración de polifenoles y vitamina C. Protege contra el envejecimiento cutáneo, aporta luminosidad y combate el daño oxidativo.
Cacao
Rico en polifenoles, teobromina y cafeína. Tiene propiedades antioxidantes, revitalizantes y nutritivas. Estimula la microcirculación y mejora la elasticidad de la piel. Su manteca es ampliamente usada como emoliente y protectora.
Café verde
Grano de café sin tostar, rico en ácido clorogénico y cafeína. Tiene propiedades antioxidantes, reafirmantes y estimulantes de la circulación. Se utiliza en productos reductores y anticelulíticos.
Cafeína
Alcaloide con acción lipolítica y estimulante. Favorece la microcirculación, reduce bolsas y ojeras, y mejora la firmeza de la piel. Es un ingrediente clave en cosméticos para contorno de ojos y productos anticelulíticos.
Calafate (baya)
Fruto patagónico con altísima concentración de antioxidantes (antocianinas y vitamina C). Protege contra el estrés oxidativo, mejora la luminosidad y ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro.
Caléndula
Flor con propiedades calmantes, antiinflamatorias y regeneradoras. Muy útil en piel sensible, irritada o con tendencia a la dermatitis. Favorece la cicatrización y se emplea en cremas reparadoras y bálsamos.
Cardo mariano
Planta rica en silimarina, con propiedades antioxidantes y detoxificantes. Protege contra el daño ambiental y favorece la regeneración de la piel. Se utiliza en fórmulas revitalizantes y purificantes.
Castaño de indias
Contiene escina, que refuerza los capilares, mejora la circulación y reduce la retención de líquidos. Muy utilizado en productos para piernas cansadas y cosmética anticelulítica.
Centella asiática
Planta medicinal tradicional de Asia, rica en asiaticósido, madecasósido y ácido asiático. Estimula la síntesis de colágeno, mejora la elasticidad y tiene propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias. Muy utilizada en el tratamiento de estrías, cicatrices y en productos antiedad.
Cedro
Aceite esencial con propiedades purificantes y equilibrantes. Ayuda a regular el exceso de sebo en piel y cuero cabelludo, además de aportar un efecto calmante y aromático.
Ciprés
Planta aromática con acción astringente, tonificante y descongestiva. Se utiliza en productos para piernas cansadas, celulitis y piel grasa.
Cranberry (arándano rojo)
Fruto rico en vitamina C, proantocianidinas y ácidos frutales. Tiene acción antioxidante, mejora la elasticidad de la piel y ayuda a reforzar la barrera cutánea. Además, se utiliza en productos capilares por su acción fortalecedora.
Cúrcuma
Raíz rica en curcuminoides con potente acción antioxidante y antiinflamatoria. Protege contra el daño oxidativo, calma irritaciones y mejora la luminosidad de la piel. Es un ingrediente tradicional en la medicina ayurvédica y cada vez más utilizado en cosmética natural.
Drosera
Planta carnívora con acción antioxidante y protectora. Su extracto se emplea en cosmética antiedad por su capacidad de preservar la juventud celular y mejorar la firmeza.
Durazno
Fruta rica en vitaminas A, C y minerales. Su extracto nutre, suaviza y revitaliza la piel, aportando luminosidad. Se utiliza en mascarillas hidratantes y en cosmética capilar como acondicionador natural.
Equinácea
Planta con propiedades calmantes, antiinflamatorias y antioxidantes. Refuerza la barrera cutánea y ayuda a proteger la piel contra agresiones externas.
Eucalipto
Planta con acción refrescante, purificante y antiséptica. Se emplea en productos para piel grasa, tratamientos respiratorios y en cosmética corporal para dar sensación de frescor.
Flor de azafrán
Rica en antioxidantes y carotenoides. Protege contra el envejecimiento prematuro, mejora la luminosidad y ayuda a revitalizar la piel apagada.
Frutilla
Contiene vitamina C, antioxidantes y ácidos frutales. Aporta luminosidad, ayuda a exfoliar suavemente y mejora la apariencia de piel apagada. También tiene propiedades astringentes, beneficiosas para piel grasa.
Ginkgo biloba
Extracto rico en flavonoides con propiedades antioxidantes y vasoprotectoras. Ayuda a mejorar la microcirculación, reducir la inflamación y proteger contra el envejecimiento prematuro.
Ginseng
Planta adaptógena con efecto revitalizante y antioxidante. Estimula la microcirculación, mejora la luminosidad y combate los signos de fatiga en la piel.
Granada
Fruta rica en ácido elágico y polifenoles. Es un potente antioxidante que protege contra el daño solar y mejora la regeneración cutánea. Favorece la elasticidad y firmeza de la piel, siendo común en cosmética antiedad.
Hamamelis
Planta rica en taninos con propiedades astringentes, calmantes y antiinflamatorias. Se utiliza en tónicos para piel grasa o con tendencia acneica, así como en productos calmantes para piel sensible.
Hiedra (hedera helix)
Extracto vegetal con propiedades descongestivas, tonificantes y estimulantes de la microcirculación. Se utiliza en productos anticelulíticos y reafirmantes corporales.
Hinojo
Planta aromática con propiedades antioxidantes, purificantes y calmantes. Ayuda a revitalizar la piel cansada y se utiliza en tónicos y mascarillas refrescantes.
Hypericum (Hierba de San Juan)
Planta medicinal con propiedades calmantes, regeneradoras y cicatrizantes. Se emplea en bálsamos reparadores, aunque debe usarse con precaución por su fotosensibilidad.
Incienso (Boswellia Serrata)
Resina con acción calmante, antiinflamatoria y antioxidante. Muy utilizada en cosmética antiedad por su capacidad de mejorar la elasticidad y reducir arrugas.
Jazmín
Flor con propiedades suavizantes, calmantes y antioxidantes. Se utiliza para hidratar y revitalizar la piel, además de aportar un aroma floral característico.
Jengibre
Raíz con propiedades estimulantes, antioxidantes y antiinflamatorias. Revitaliza la piel, mejora la circulación y aporta un efecto energizante. En cosmética capilar, fortalece y estimula el crecimiento del cabello.
Kombucha
La kombucha es un fermento obtenido a partir del té negro o verde azucarado, transformado mediante una colonia simbiótica de bacterias y levaduras (SCOBY). Su riqueza en ácidos orgánicos (glucurónico, acético, láctico, málico), polifenoles del té, vitaminas del complejo B y vitamina C, así como metabolitos probióticos, la convierten en un activo cosmético de alto valor.
En la piel, actúa como antioxidante, detoxificante y revitalizante, contribuyendo a neutralizar radicales libres, mejorar la luminosidad, afinar la textura y reforzar la barrera cutánea. También favorece el equilibrio de la microbiota y protege frente al estrés ambiental y la polución.
Lavanda
Planta aromática con efecto calmante, antiséptico y cicatrizante. Relaja la piel y ayuda a equilibrar la producción de sebo. Su aceite esencial se utiliza también en aromaterapia para reducir el estrés.
Mango
Fruta rica en betacarotenos, vitamina C y antioxidantes. Nutre, hidrata y protege contra el envejecimiento prematuro. También aporta luminosidad y suavidad a la piel.
Manzana
Rica en ácido málico (AHA), vitaminas y polifenoles. Tiene acción exfoliante suave, antioxidante y revitalizante. Se emplea en cosmética para dar luminosidad y mejorar la textura de la piel.
Manzana verde
Variedad con mayor concentración de ácidos frutales y antioxidantes. Aporta frescura, luminosidad y un efecto purificante en piel grasa.
Manzanilla
Flor con propiedades calmantes, antiinflamatorias y suavizantes. Es ideal para pieles sensibles, irritadas o con tendencia al enrojecimiento. Su extracto aporta un efecto relajante tanto en la piel como en aromaterapia.
Manzanilla (bisabolol)
El bisabolol es uno de los principios activos más destacados de la manzanilla. Tiene propiedades calmantes, antiinflamatorias y reparadoras, ideales para piel sensible o irritada. Se emplea en cremas, after sun y productos infantiles.
Maqui
Superfruta originaria de Chile y Argentina, rica en polifenoles y antocianinas. Tiene acción antioxidante muy potente, protegiendo la piel del daño solar y de la polución. Mejora la elasticidad y vitalidad de la piel.
Maracuyá (fruta de la pasión)
Rico en vitamina A y C, polifenoles y minerales. Tiene acción calmante, hidratante y antioxidante. Sus extractos se usan tanto en cuidado facial como corporal para revitalizar la piel.
Matcha (té verde en polvo)
Polvo fino de hojas jóvenes de té verde, extremadamente rico en catequinas y polifenoles. Es un potente antioxidante que protege contra el daño solar y la contaminación, mejora la luminosidad y revitaliza la piel cansada. Además, estimula la microcirculación, reduciendo la apariencia de bolsas y ojeras.
Menta
Rica en mentol, con efecto refrescante, calmante y descongestivo. Ideal para piel cansada, piernas pesadas y productos after sun. También aporta sensación de frescor en cosmética capilar.
Mentol
Componente activo de la menta. Genera una sensación de frescor inmediato en la piel, alivia irritaciones y mejora la microcirculación. Es habitual en geles refrescantes, productos para piernas cansadas y bálsamos labiales.
Mirra
Resina con propiedades purificantes, cicatrizantes y antioxidantes. Tradicionalmente utilizada en bálsamos y ungüentos, aporta un efecto protector y rejuvenecedor en la piel.
Ortiga
Planta rica en minerales, flavonoides y vitaminas. Fortalece el cuero cabelludo, regula el exceso de grasa y previene la caída del cabello. En cosmética facial, se utiliza por sus propiedades purificantes.
Papaya
Fruta tropical rica en papaína, enzima que promueve la exfoliación enzimática suave. Ayuda a renovar la piel, mejorar el tono y aportar luminosidad. También contiene vitaminas A y C con efecto antioxidante.
Paramela
Planta nativa de la Patagonia, utilizada en la cosmética natural por sus propiedades aromáticas, antioxidantes y antiinflamatorias. Ayuda a calmar irritaciones y aporta un efecto tonificante y revitalizante en la piel.
Perejil
Rico en vitamina C, antioxidantes y minerales. Mejora la luminosidad, ayuda a unificar el tono y aporta propiedades purificantes.
Pimienta negra
Especia rica en piperina, con propiedades antioxidantes, estimulantes y tonificantes. Se emplea en fórmulas que buscan activar la microcirculación y mejorar la absorción de otros activos.
Regaliz
Raíz rica en glabridina y ácido glicirrícico, con propiedades despigmentantes, antiinflamatorias y calmantes. Es eficaz para reducir manchas, unificar el tono de la piel y calmar irritaciones. Muy utilizada en cosmética facial para piel sensible o con tendencia a la hiperpigmentación.
Romero
Planta con propiedades antioxidantes, estimulantes de la circulación y tonificantes. En cosmética capilar se usa para fortalecer el cabello y prevenir su caída. También tiene acción purificante y refrescante en la piel.
Rosa damascena
Flor muy apreciada en cosmética por su fragancia y propiedades calmantes, hidratantes y antioxidantes. Su agua y aceite esencial ayudan a tonificar y revitalizar la piel.
Rosa mosqueta
De la semilla de la Rosa rubiginosa. Favorece la regeneración celular, mejora la elasticidad y reduce la apariencia de cicatrices y estrías. Es un clásico en productos antiedad y reparadores.
Rosa rubiginosa
Variedad de rosa mosqueta, rica en ácidos grasos esenciales y vitamina A. Regenera y nutre profundamente la piel, siendo un aliado en la reparación de cicatrices, arrugas y manchas.
Salvia
Planta con propiedades antioxidantes, astringentes y purificantes. Ayuda a equilibrar pieles grasas y con impurezas, además de aportar un efecto revitalizante.
Té blanco
Elaborado con brotes jóvenes del té, es el más rico en antioxidantes. Protege contra el envejecimiento prematuro, aporta luminosidad y mejora la firmeza de la piel. Es ideal en fórmulas delicadas para piel sensible.
Té negro
Contiene teaflavinas, taninos y polifenoles que proporcionan efecto antioxidante, energizante y revitalizante. Ayuda a tonificar la piel, mejorar su luminosidad y protegerla contra el envejecimiento prematuro. También se emplea en cosmética capilar para fortalecer el cabello.
Té rojo (Pu-erh)
Infusión rica en antioxidantes y cafeína. Estimula la microcirculación, contribuye a detoxificar la piel y a mejorar su firmeza. Suele incluirse en fórmulas reductoras y anticelulíticas.
Té verde
Rico en polifenoles, especialmente catequinas, con fuerte acción antioxidante. Protege la piel del daño oxidativo causado por radicales libres, rayos UV y mejora la elasticidad cutánea. Tiene propiedades antiinflamatorias y sebo-reguladoras, por lo que es muy beneficioso en piel grasa o con acné.
Tomate (licopeno)
Fruto rico en licopeno, un carotenoide con gran poder antioxidante. Protege contra el daño solar, mejora la elasticidad y ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro.
Tomillo
Hierba con acción antiséptica, antioxidante y purificante. Beneficia a pieles grasas o con tendencia al acné, además de aportar frescor y vitalidad.
Uva (resveratrol)
Fuente natural de polifenoles y resveratrol. Aporta una fuerte acción antioxidante, protege contra el envejecimiento y mejora la firmeza de la piel. Sus semillas también se utilizan en aceites nutritivos y reparadores.
Yerba mate
Planta tradicional de Sudamérica rica en cafeína, teobromina y antioxidantes. Estimula, revitaliza y protege contra el daño oxidativo. Se emplea en cosmética corporal y facial para aportar energía y firmeza.
Filtros solares y protección UV
Azufre
Mineral con acción queratolítica y purificante. Ayuda a tratar piel grasa y con acné, reduciendo inflamación y controlando la producción de sebo.
Arbutina
Derivado de la hidroquinona, con acción despigmentante suave. Inhibe la tirosinasa y disminuye la producción de melanina, ayudando a unificar el tono cutáneo y prevenir manchas.
Butilresorcinol
Activo despigmentante que inhibe la tirosinasa, enzima clave en la producción de melanina. Reduce hiperpigmentación, manchas y tono desigual de la piel.
DHA (dihidroxiacetona)
Activo utilizado en autobronceantes. Reacciona con los aminoácidos de la capa superficial de la piel, produciendo un color bronceado sin exposición solar. No protege del sol.
Filtro solar (UVB y UVA)
Sustancias químicas o físicas que protegen la piel de los efectos dañinos de la radiación ultravioleta.
- UVB: Principal responsable de quemaduras solares y daño epidérmico.
- UVA: Penetra más profundo, contribuye al fotoenvejecimiento, manchas y daño del colágeno.
Se combinan para ofrecer protección de amplio espectro, evitando quemaduras, arrugas y manchas.
Niacinamida (Vitamina B3)
Además de sus múltiples propiedades, actúa como despigmentante al inhibir la transferencia de melanina a los queratinocitos, ayudando a reducir manchas y rojeces.
Óxido de titanio (dióxido de titanio)
Filtro físico mineral que refleja y dispersa los rayos UV. Es seguro, estable y calmante para piel sensible. Protege tanto UVA como UVB y es frecuente en protectores solares minerales.
Tranexámico (ácido tranexámico)
Derivado activo despigmentante que inhibe la síntesis de melanina. Muy eficaz para reducir manchas solares, melasma y unificar el tono de la piel.
Minerales, enzimas y péptidos
Bromelina
Enzima proteolítica extraída de la piña. Tiene acción exfoliante, antiinflamatoria y despigmentante suave. Favorece la renovación celular y la suavidad de la piel.
Caviar
Fuente de proteínas, lípidos y vitaminas. Tiene propiedades nutritivas, regeneradoras y antioxidantes. Mejora la elasticidad y firmeza de la piel, aportando un efecto antiedad de lujo.
Ceramidas
Lípidos naturales de la piel que fortalecen la barrera cutánea, retienen agua y protegen contra agresores externos. Muy útiles en piel seca, sensible o madura.
Cobre
Mineral que participa en la síntesis de colágeno y elastina. Favorece la regeneración de la piel, mejora su firmeza y tiene acción antioxidante. Su uso tópico contribuye a un efecto rejuvenecedor.
Colágeno
Proteína estructural clave de la piel, responsable de firmeza y elasticidad. Se utiliza en cosmética como hidratante y reafirmante, aunque su penetración cutánea depende de su tamaño molecular.
Coenzima Q10 (ubiquinona)
Antioxidante natural presente en células humanas. Protege frente al daño oxidativo, estimula la producción de energía celular y mejora la firmeza y elasticidad de la piel. Muy utilizada en cosmética antiedad.
Elastina
Proteína que aporta elasticidad a la piel. Favorece la flexibilidad y recuperación de la piel tras estiramientos, y se utiliza en productos antiedad.
Fosfolípidos y fosfatidilcolina
Componentes de membranas celulares que aportan hidratación, reparan la barrera cutánea y facilitan la absorción de otros activos.
Glucógeno marino
Polisacárido derivado de algas, con propiedades antioxidantes, hidratantes y energizantes. Ayuda a mantener la firmeza y vitalidad de la piel.
Hierro
Mineral esencial que contribuye a la oxigenación celular. Su deficiencia puede afectar la luminosidad y vitalidad de la piel, por lo que se utiliza en fórmulas revitalizantes y nutritivas.
Magnesio
Mineral con propiedades calmantes, antioxidantes y reguladoras del estrés cutáneo. Favorece la función barrera y puede ayudar a reducir irritaciones y enrojecimiento.
N-acetilcisteína (L-Cisteína, L-Cistina, L-Cistina)
Aminoácidos y precursores de antioxidantes intracelulares como el glutatión. Protegen la piel frente al estrés oxidativo, mejoran la elasticidad y participan en la regeneración capilar.
NMF (factor natural de hidratación)
Conjunto de moléculas como aminoácidos, PCA, lactato y urea, que mantienen la hidratación y elasticidad de la piel. Protege la barrera cutánea y evita resequedad.
Oligosacáridos y prebióticos
Carbohidratos que favorecen el crecimiento de la microbiota cutánea saludable. Refuerzan la barrera de la piel, aumentan su defensa natural y reducen inflamación.
Papaína
Enzima extraída de la papaya con acción exfoliante y suavizante. Promueve la eliminación de células muertas, mejora textura y luminosidad, y prepara la piel para recibir otros activos.
Peptidos (hexapéptidos, tetrapéptidos, oligopéptidos, lipopéptidos, matrikinas, péptidos de soja)
Cadenas cortas de aminoácidos con acción señalizadora sobre la piel. Estimulan la síntesis de colágeno y elastina, mejoran firmeza, reducen arrugas y promueven regeneración celular. Algunos tienen acción relajante de músculos faciales para prevenir líneas de expresión (como Argireline).
Proteoglicanos
Moléculas compuestas de proteínas y glucosaminoglicanos. Retienen agua, aportan hidratación profunda y favorecen la elasticidad de la piel, siendo útiles en cosmética antiedad.
Silicatos y micropartículas de arroz
Minerales que aportan textura, absorben exceso de grasa y proporcionan efecto suavizante en cremas, polvos y maquillajes.
Silicio (Silica)
Mineral que fortalece la estructura de la piel, cabello y uñas. Estimula la síntesis de colágeno y elastina, aportando firmeza y elasticidad. También actúa como agente acondicionador y absorbente en cosmética.
Superóxido dismutasa (SOD)
Enzima antioxidante que neutraliza radicales libres. Protege la piel del estrés oxidativo, previene daño ambiental y envejecimiento prematuro, y mejora la luminosidad.
Urea
Componente del NMF con propiedades hidratantes y queratolíticas suaves. Mantiene la piel humectada y mejora la textura de zonas ásperas o secas.
Zinc
Mineral esencial con propiedades antiinflamatorias y sebo-reguladoras. Es útil en pieles con acné, irritaciones o inflamación, ya que ayuda a controlar la producción de grasa y favorece la cicatrización. También contribuye a la protección antioxidante de la piel.
Vitaminas y derivados
Ácido glicólico, mandélico y láctico
Exfoliantes químicos que estimulan la renovación celular, mejoran textura, luminosidad y reducen arrugas finas, manchas y poros dilatados.
Ácido lactobiónico (PHA)
Exfoliante suave, antioxidante y humectante. Favorece la renovación celular sin irritar, protege frente a radicales libres y mejora la luminosidad. Ideal para piel sensible y madura.
Ácido linoleico (Omega-6)
Ácido graso esencial que fortalece la barrera cutánea, reduce inflamaciones y mejora la elasticidad. Muy útil en piel seca, sensible o con dermatitis.
Ácido lipoico (Ácido Alfa-Lipoico)
Antioxidante soluble en agua y grasa. Neutraliza radicales libres, reduce inflamación y protege contra el envejecimiento prematuro. Favorece la luminosidad y firmeza de la piel.
Ácido pantoténico (B5)
Hidratante y reparador, favorece la regeneración cutánea y calma irritaciones. Se encuentra frecuentemente en productos para piel seca, labios y cabello dañado.
Ácido pirrolidín carboxílico (PCA)
Componente del factor natural de hidratación (NMF). Retiene agua en la piel, manteniendo hidratación y suavidad.
Ácido poliglutámico
Polímero natural con gran capacidad de retención de agua. Hidrata intensamente, potencia la acción de otros activos humectantes y mejora la elasticidad de la piel.
Ácido salicílico (BHA)
Exfoliante liposoluble que penetra en los poros. Ayuda a eliminar células muertas, controla grasa, reduce puntos negros y previene brotes de acné. Tiene acción antiinflamatoria y seborreguladora.
Ácido tartárico
AHA derivado de la uva, con propiedades exfoliantes y antioxidantes. Mejora textura, luminosidad y suaviza líneas finas.
Ácido tranexámico
Activo despigmentante que inhibe la síntesis de melanina. Reduce manchas oscuras, melasma y mejora la uniformidad del tono cutáneo.
Niacinamida (ya mencionada como B3)
Destacada por su capacidad de fortalecer la barrera cutánea, controlar la grasa, reducir inflamación, mejorar textura y unificar el tono. Compatible con todo tipo de piel.
Vitamina A (retinol, retinal, retinoides)
Esencial para la regeneración celular y la producción de colágeno. Mejora la textura de la piel, reduce arrugas finas, líneas de expresión y manchas. Estimula la renovación celular y fortalece la barrera cutánea. Sus derivados, como retinol y retinal, se usan en tratamientos antiedad y despigmentantes.
Vitamina B1 (tiamina)
Actúa como cofactor en el metabolismo celular, favoreciendo la producción de energía en la piel. Tiene acción revitalizante y puede mejorar la salud del cuero cabelludo y cabello debilitado.
Vitamina B2 (riboflavina)
Contribuye a la regeneración celular y a la protección frente al estrés oxidativo. Favorece la salud de la piel, uñas y cabello, y ayuda a mantener la barrera cutánea en buen estado.
Vitamina B3 (niacinamida / nicotinamida)
Potente activo multifuncional: regula la producción de sebo, mejora la función barrera, reduce manchas y rojeces, y tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Es ideal para pieles sensibles, acneicas y envejecidas.
Vitamina B5 (pantenol / pro-vitamina B5)
Hidratante y reparador. Favorece la retención de agua en la piel, calma irritaciones y acelera la regeneración cutánea. Muy utilizado en productos para piel seca, labios, cabello y uñas.
Vitamina B6 (piridoxina)
Interviene en la síntesis de neurotransmisores y aminoácidos, favoreciendo la salud de la piel. Ayuda a reducir inflamaciones y seborrea, siendo útil en piel grasa o con acné.
Vitamina B12 (cobalamina)
Participa en la regeneración celular y producción de glóbulos rojos. Su uso tópico puede favorecer la recuperación de piel dañada y contribuir a la luminosidad y tono uniforme.
Vitamina C (ácido ascórbico)
Potente antioxidante que protege la piel del daño oxidativo y de los radicales libres. Favorece la síntesis de colágeno, mejora la firmeza y elasticidad, ilumina la piel y reduce manchas oscuras. También tiene acción antiinflamatoria y rejuvenecedora.
Vitamina D
Regula la proliferación y diferenciación celular. Contribuye a la protección frente a daños ambientales y al mantenimiento de la barrera cutánea. Puede ser útil en pieles secas o dañadas.
Vitamina E (tocoferol)
Antioxidante liposoluble que protege la piel de la oxidación de lípidos y del envejecimiento prematuro. Nutre, calma irritaciones y fortalece la barrera cutánea. Suele combinarse con vitamina C para potenciar efectos antioxidantes.
Vitamina F (ácidos grasos esenciales: linoleico y linolénico)
Esencial para mantener la integridad de la barrera cutánea, retener la humedad y proteger frente a agresores externos. Ayuda a regenerar piel seca, sensible o dañada, y mejora la elasticidad.

