Podemos capitalizar los efectos positivos que los aromas generan en nuestro comportamiento y de los pacientes. Mediante ellos podemos multiplicar un estímulo determinado, el cuál queremos afianzar en un tratamiento planteado, actuando sobre el equilibro y la armonía corporal. Se encuentra demostrado que el empleo de los aromas adecuados puede reducir síntomas de estrés, ansiedad,…


