El rol del profesional en Cosmetología como educador y agente de prevención en el cuidado de la piel y la promoción de la autoestima.
La Cosmeticorexia es un concepto que en la actualidad se encuentra en auge, hace referencia a la excesiva preocupación que presenta un individuo por el uso de productos cosméticos y rutinas de cuidado facial. En los últimos años se observa una baja en la edad del consumidor, incrementado por la utilización de las redes sociales, siendo cada día más frecuente en niñas y adolescentes, con el riesgo de afectar la salud de la piel, el equilibrio emocional y psicológico de quienes lo padecen.
El deseo y la preocupación excesiva por la apariencia física, manifestada en el uso compulsivo de productos cosméticos y procedimientos estéticos, en muchos casos innecesarios, puede verse estimulado y promovido por canales de difusión y medios de comunicación, los cuales se encuentran al alcance de los niños.

Como profesionales de la salud, los cosmetólogos debemos estar atentos a la utilización en forma inapropiada o excesiva de productos cosméticos en pieles muy jóvenes, los cuales pueden desencadenar diversas afecciones cutáneas. Estos productos cosméticos, generalmente son adquiridos en mercados masivos, sin la asistencia de un profesional.
Es para destacar que la piel cuando se encuentra en etapas de desarrollo es más sensible y puede reaccionar en forma negativa y exagerada frente a los ingredientes activos. Dentro de los efectos adversos se encuentran: diferentes dermatitis por contacto, reacciones acneiformes generadas por cosméticos, irritación, sensibilidad y fotosensibilidad entre otros.
Las/os pacientes con cosmeticorexia suelen probar productos constantemente en busca de la piel “perfecta“, sin obtener los resultados deseados. La cosmetóloga puede ayudar educando sobre la importancia de mantener una piel sana sobre la piel idealizada, enseñando a las pacientes a escuchar las necesidades reales de su piel y de su cuerpo en lugar de seguir tendencias sin fundamento científico.

Como profesionales cosmetólogos, uno de los principales aportes desde nuestro trabajo es la evaluación objetiva de las necesidades de la piel del paciente. Recordemos que muchas adolescentes recurren a rutinas muy agresivas con ingredientes no adecuados para su edad. Es en estos casos en donde el profesional cosmetólogo puede intervenir explicando los efectos negativos del abuso de cosméticos y recomendando opciones apropiadas.
Más allá de los efectos físicos, la cosmeticorexia puede tener un impacto profundo en la salud mental de las/os jóvenes. La constante comparación con imágenes idealizadas y la presión por cumplir con estándares estéticos pueden conducir a baja autoestima por la sensación de insatisfacción al no alcanzar la apariencia de perfección; ansiedad debido a la preocupación constante por su imagen pudiendo interferir en la vida diaria; trastornos de la conducta alimentaria presentando diversos desórdenes en la ingesta y otros.
La Asociación Psicoanalítica Argentina señala que “la exposición a contenidos en redes sociales que promueven estándares de belleza inalcanzables puede exacerbar sentimientos de inseguridad y desencadenar comportamientos obsesivos relacionados con la apariencia.” Fuente: APA.ORG.AR
Diferentes factores pueden contribuir al desarrollo de la cosmeticorexia en niños y adolescentes como:
La influencia de las plataformas sociales que permanentemente presentan rutinas de belleza y productos que promueven una imagen idealizada, ejerciendo presión sobre las/os adolescentes para conformarse a estos estándares.
La publicidad y el marketing mediante campañas dirigidas a públicos jóvenes intentando asociar el éxito y la aceptación social con el uso de determinados productos de belleza o mediante alguna técnica cosmética.
El entorno familiar y social en donde el niño y el adolescente se manejan, al enfatizar la importancia de la apariencia física reemplazando o modificando conductas acordes con su edad, pueden reforzar comportamientos obsesivos hacia el uso de sustancias cosméticas y dermatológicas.
Como profesionales de la salud es esencial:
- Fomentar una autoimagen positiva, enseñando a las/os jóvenes a valorar sus cualidades más allá de la apariencia física.
- Educar sobre el uso adecuado de cosméticos, orientando cuales son apropiados para su edad y biotipo cutáneo.
La cosmeticorexia representa un gran desafío, en donde es indispensable el trabajo multidisciplinario con las áreas comprometidas con la salud física y psíquica del niño y adolescente. Las consultas interrelacionadas de la cosmetología, dermatología pediátrica y la salud mental son las formas adecuadas para una prevención y abordaje saludable.
Desde la cosmetología, y su integración como profesional de la salud se educa, orienta y colabora con otros especialistas para garantizar el bienestar integral del paciente mediante charlas y consultas personalizadas, realizando y enseñando rutinas de cuidado simples, con pocos elementos, adecuadas para cada edad y biotipo, fomentando una relación adecuada y equilibrada con el uso de los cosméticos.
Por último, recordar que uno de los primeros pasos es la detección temprana de comportamientos compulsivos, muchas veces esas conductas se observan dentro de la consulta cosmetológica, motivo por el cual debemos estar atentos al identificar signos en el uso excesivo de productos innecesarios.


